Viajando sola por primera vez

Viajando sola por primera vez

El 28 de septiembre me tomé un avión de Recife a Salvador de Bahía. Tuve que estar atenta al calendario para no perderlo. Eso fue hace dos días. Por eso, hoy caí en la cuenta: Hace 1 mes que estoy viajando sola. Hace un mes que veo muy poco el calendario. Los días se presentan con un tiempo distinto. Poco me importa si es lunes o sábado. Mis días hoy se miden más en relación a los lugares y los vínculos con las personas: la noche que Daniele me cocinó cuscúz en Natal, la tarde que jugué con Julia y Sara, el día que recorrí las playas de Joao Pessoa en moto, el día que conocí a Pablo en Natal, o el momento que tengo que volver a armar la mochila para moverme a otro lugar.

También me di cuenta de algo que vivo muy distinto a mi rutina de siempre. Hace un mes que todos los días veo el mar. Se siente hermoso! Está siendo sin dudas la mejor terapia. La mayoría de los días suelo meterme, el calor acá es insoportable, y hubieron algunos días que no tuve la posibilidad de ir la playa pero aunque sea me hacía unos minutos para caminar y ver la puesta de sol.

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Uno de los mejores atardeceres que vi en Brasil, en Jericoacoara

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Hace 30 días que disfruto del sol y de descubrir nuevos paisajes y personas. Viajar sola era una cuenta pendiente en mi vida y hoy se está haciendo realidad. Por esas cosas de la vida había sido planeado con mucha anticipación, esfuerzo y ganas. Por esas cosas de la vida también y cuando menos lo pensaba porque así es el amor (como diría Cortázar  “como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio“) los planes viraron en otra dirección. Decidí comprarme un pasaje con fecha de regreso porque tenía un lindo motivo para volver. Pero por esas cosas de la vida de nuevo volvió a cambiar, lo que me enseña que la vida no avisa, sacude y aunque a veces parezca que tenemos el timón de nuestras vidas bastante estable, puede venir una tormenta inesperada que te obligue a cambiar el rumbo. Y de todo, se aprende. El plan de viaje entonces mutó por tercera vez. Volvió a su raíz, a esa búsqueda interna conmigo misma, que a la distancia uno puede vislumbrar que tampoco soy la misma de cuando empecé a planear el viaje. Se busca el descubrimiento. “No estás sola si estás con vos misma“, leí una vez por ahí. Y lo pienso cada vez que me preguntan si estoy viajando sola. Cómo si fuera tarea fácil llevarse bien con uno mismo, no? Viajando sola no te queda otra opción y te (re) descubrís al máximo. Es ahí cuando de verdad te das cuenta de tus capacidades y limitaciones. Espero al final del viaje poder mirar para atrás y sentirme conforme con lo que logré. El otro día por ejemplo miraba las fotos que me sacaron buceando y pensé guaau, al final me animé, no necesité a nadie que me convenciera.

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Aunque sola también es un decir: En el camino uno se va cruzando con personas que hacen el camino más rico. Celebro esos encuentros viajeros que se dan en la parada de colectivo, en un desayuno o en una charla antes de dormir en la habitación compartida que te hacen sonreír y te dejan pensando. Algunos de esos encuentros duran apenas unos minutos, o unas horas y siguen su camino. Otros te acompañan unos días de viaje y de repente sentís que no viajás sola, que tenés alguien con quien compartir una cena o un día de playa y descubrir un lugar en compañía lo cual hace más rica la experiencia para poder intercambiar las opiniones. Y así es como de repente esa persona que hasta hace poco era un desconocido se vuelve un gran confidente. Es que la distancia y los viajes hacen que los vínculos se fortalezcan e intensifiquen aunque sea por un tiempo breve. Luego también se vuelve a su lugar o una sigue viajando y hasta se siente “saudade“ (esa nostalgia por la distancia temporal o espacial) porque es muy probable que no nos volvamos a ver. Pero lo importante es sonreír por haberse conocido y por los momentos compartidos. Una de las cosas que estoy redescubriendo y trabajando internamente al viajar sola es eso: estar en el aquí y en el ahora. Es una tarea muy difícil. Inmersos en la rutina muchas veces terminamos pensando siempre en el más allá, en el mañana, en las cosas que tenemos que hacer y no disfrutamos lo que nos está pasando en el momento. Ahora como todo es nuevo, vivo el día a día, me levanto a la mañana sin saber qué cosas me van a sorprender en el transcurso del día y cómo será mi ánimo al acostarme.

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En Natal conocí a esta hermosa familia que me abrió sus puertas

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Con mis nuevos amigos de Fortaleza

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Me niego a las selfies y a comprarme el palito              así que a veces pido que me saque alguna               persona. Pero puede fallar jeje

Viajando sola estás más abierta a conocer gente, más abierta a que te pasen cosas y a animarte. Las charlas comienzan donde menos se esperan y eso es lo lindo de todo esto, saber que hay otros tantos que, como vos, buscan conocer gente en el camino. En cada lugar que llego me advierten sobre la inseguridad. Al principio me asustó un poco pero después entendí que era más por una cuestión de precaución y cuidado por tratarse de una mujer sola. En Brasil casi está mal visto o es una rareza para muchos. Las mujeres jóvenes me preguntan sino me da miedo, me aconsejan que tenga cuidado y me dicen que soy muy corajuda. Las señoras más grandes me han brindado un cuidado maternal, me han llevado en camioneta para que no camine sola, matrimonios recién casados en plena luna de miel me han invitado a pasar el día con ellos porque me ven sola y los hombres no me creen que no tengo un enamorado. Se sorprenden que las mujeres están cada vez más independientes. Pero cuando viajes sola, verás que mucha gente se te acercará con el único interés de conocerte o de ayudarte, sin más vueltas. Hay que aprender a confiar en la gente (y tener claro, sentido común y olfato en algunas situaciones).

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Creo que todos alguna vez en la vida deberían viajar solos, independientemente del sexo y de la edad. Lanzarse solo a la aventura muchas veces supone vencer un gran obstáculo: el miedo. Miedo a fracasar, a lo desconocido, a no saber si podremos desenvolvernos en el nuevo lugar, a no saber si nos haremos entender en otro idioma o cómo resolver algunas situaciones que se nos presenten. Y el miedo paraliza y muchas veces sirve de excusa. Les propongo que no tengan miedo al miedo, que prueben y que de a poco empiecen a vencerlos. Dejá que tus sueños sean más grandes que tus miedos. No tiene que ser un viaje muy lejos ni tampoco tanto tiempo pero lo recomiendo porque repito no estás solo si estás con vos mismo y esa compañía vale la pena buscarla.

Por supuesto que cuesta, no voy a mentirles y decirles que todo es color de rosa. Hay días tristes, en que la soledad y la distancia pesan (sobre todo cuando a tus seres queridos les pasan cosas buenas o malas y querés estar para acompañarlos y te gustaría teletransportarte) o que te sentís chiquita e indefensa, extrañás o que simplemente te gustaría compartir un atardecer con la persona que querés. Pero en esos momentos tristes también te descubrís enfrentándolos, sacando fuerzas de donde no sabés  y con la certeza de que a la distancia tus seres queridos están igual. Además una ventaja de estos tiempos son las comunicaciones. Confieso que soy bastante chapada a la antigua. Ahora que estoy de viaje aprovecho y mando postales pero a la vez estoy al tanto del crecimiento de mi hermanito por los videos que me mandan por whatsapp, veo que están haciendo mis amigos por Facebook y hasta participé de los preparativos de una despedida de soltera por internet. Por supuesto que nada suplantará el contacto personal y la fuerza de un abrazo (de las cosas que más extraño) pero la tecnología acerca un montón. También en esos momentos me sirve acordarme de una frase que me advirtió una gran amiga que ya viajó sola: no será un viaje divertido pero sí con muchos momentos divertidos como la vez que nos perdimos con Pablo en Praia do Amor o cuando intenté aprender a bailar samba con extranjeros!

Y por último te cuento otras ventajas de estar viajando sola. Podés decidir vos si querés estar acompañada en un hostel o si preferís un día caminar en soledad solamente con la compañía de un libro. Podés elegir el camino a seguir con total libertad y cambiar la ruta. Si bien yo tengo un itinerario por trabajo, me permití unos desvíos en el camino porque lo sentí y confié y salió todo bien.

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Paseando en compañía

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Acá disfrutando de un atardecer en                                    soledad

También vas a ver toda tu vida desde una nueva perspectiva. Estás en un lugar que nadie te conoce, podés ser la persona que quieras, no hay patrones sociales y te da la posibilidad de vivir la vida, al menos por un tiempo, desde otra perspectiva. Te demuestra también que sos capaz de hacer cosas inesperadas, caminar kilómetros, bucear, hablar con gente que no conoces o comer cosas que nunca pensaste probar. Todo es posible.

Y básicamente de las mejores cosas que te ofrece viajar es que te abre la mente a nuevas ideas, dejás de dar todo por sentado y conocés gente con otros pensamientos. Lo más probable es que te des cuenta que lo material no lo es todo, y que es mucho más rico coleccionar experiencias, vivencias y momentos.

Animate :)

Si querés seguir leyendo más experiencias sobre Viajar sola te recomiendo la Guía para tu primer viaje sola del blog La Vida Nómade, de la chilena Fran Opazo.

Si querés buscar vuelos a Brasil hacé click acá

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18 Comentarios
Marcos dice:

Gracias Gilda por tu compartir :)

paula dice:

que lindo todo! Hoy estuve hablando con Chuin sobre viajes, y me tiró unos tips que me sirvieron mucho… Así que espero tu regreso para que también me cuentes, me animes y te abrace!

Pablo dice:

Me encantó! Será que no sólo compartí la experiencia de estar viajando sólo por primera vez, sino que además soy parte de esta linda historia? Es cierto que no todo el viaje estando sólo será divertido, pero para mí fue muy divertido, casi todo el tiempo, más allá de perdernos…
También recuerdo cuando nos conocimos en Natal, intenté hablar en portugués, jaja.
Las palabras que describen la experiencia (hasta ahora una tercera parte de la misma) valen desde la primera hasta la última, pero me quedo con “estar en el aquí y en el ahora”…

Andrea dice:

El encontrarme éste artículo, ha sido un gran hallazgo, me ha tranquilizado un poco y me da valor para decidir la aventura de viajar sola. El miedo me paraliza por momentos, y se convierte en la justificación perfecta para no hacer lo que he soñado: viajar sola por Suramérica. Tus palabras me han tranquilizado, espero poder vencer el temor que en ocasiones parece ser más grande que mi sueño.

Gaolga dice:

Eso de estar con uno mismo a muchos les asusta, pero no deberían de hacerlo, es algo lindo. Yo a veces hasta hablo sola, parezco medio loca, pero ni modo hahaha

Saludos!

Linda entrada y por sobre todo alentadora para las chicas!
Me lo guardo para compartirlo a las mujeres que me escriben pidiendo consejo para viajar solas y no se animan!
A ellas siempre les digo dos frases que están en uno de mis post del blog al respecto de viajar en solitario. Por un lado “Viaja solo y siempre estarás acompañado” l título de la entrada y por otro la frase que cree que dice: “¡Nunca he estado más acompañado en mi vida que viajando solo!”
Pero ahora, como te dije, sumaré tu experiencia para compartirla con los que aun no se animan!
Abrazos y buenos rumbos!!!

Carolina dice:

Que lindo articulo! Hace 4 años atrás tuve la oportunidad de viajar sola y como tu dices, se produce un reencuentro con uno misma en donde te das cuenta más de tus habilidades que limitaciones.
Saludos

pablo dice:

Brindo por este descubrimiento. Sin duda uno al “viajar solo” maneja las distancias, te acercas o alejas de la gente según te lo pida la situación y después se te hace un vicio jaja. Igual como queda demostrado en la nota y como hablábamos el otro día, decir que “viajamos solos” es una mentirilla, ya que siempre aparecen magos para compartir su magia. Felicitaciones y a seguir sumando Km de aventuras. Abrazo grande, enorme :)

Gilda Selis dice:

Abrazo grandote para vos Pablo, gracias por leer! :) Quien te dice que nos veamos pronto en el Bolsón

Gilda Selis dice:

Gracias Carolina! pff un gran crecimiento si! A seguir…

Gilda Selis dice:

Hola Juan Manuel! Dale, genial para mí es un honor! Ojalá podamos seguir contagiando las ganas y quitando los miedos!

Gilda Selis dice:

Hola Andrea! ganale a ese miedo, que no sea más grande que tu sueño de viajar por Sudamérica. Y acordate que no vas a estar sola :) Buenas rutas!!

Gilda Selis dice:

Linda!! Ya quiero ese abrazo y esas charlas viajeras!! Falta poco!

Gilda Selis dice:

Gracias a vos Marcos por leer y compartir!

Gilda Selis dice:

Siiii, qué lindo fue conocerte y qué divertido fue esa perdida! Pipa no hubiera sido lo mismo sin vos.
Aquí y ahora.
:)

Ariel dice:

Me encanto tu nota. Llegue a tu blog por el post sobre las chicas de Ecuador, que me gusto más aún, aunque se trate de algo tan triste.
Hay lugares y lugares para viajar solo, yo disfruté mucho “sozinho” en Brasil, y tú nota me recordó a mí mismo en aquellas lejanas épocas. Pero hay trampa ahí: en Brasil no cuesta nada conocer gente. Estuve horriblemente solo un viaje que hice por Europa, y añore algún hermano o hermana del Coño Sur para agarrarle el brazo y decir:”mira qué bueno eso!”

Gilda Selis dice:

Hola Ariel! Gracias por comentar. Sí lo de la noticia de las chicas es tan triste, escribir me sirve para desahogar la bronca y la tristeza pero hay veces como en esta ocasión que no alcanza…
Aún no he viajado por Europa así que no sabría decirte (¿usás couchsurfing o asistís a Free Walking Tour? son maneras de conocer gente) pero me pasó algo parecido en Nueva Zelanda, mis amigos eran más latinoamericanos.
A seguir viajando!! :)

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