
Un adiós sobre rieles
Las veo despedirse. Son dos mujeres de no más de 25 años. Lloran sin pudor; como si estuvieran solas en una clínica y un médico les dijera que una de ellas tiene una enfermedad incurable. Pero no están solas. Están –estamos– en la Estación de Trenes de Cecina, una localidad costera de Italia, con destino…
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